Antes de que el mundo se acabe…
Ja! Sí es que se acaba, pero por si las dudas comenzaré a escribir como “loca”, lo cual no me costará mucho trabajo, por el momento comenzaré poniendo solo un copy + paste:
Tiempo sin tiempo
Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
qué hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo pueda abrir
y cerrar
como una puerta
tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensarqué bien que hoy no es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesarepara
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo
tiempo para esconderme en el canto de un gallo
y reaparecer en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj
vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.
Benedetti
Desde hace tiempo, para ser precisa desde que tenía 16 años empece a embriagarme de poesía, la historia comenzo con un “hurto”. Sí, dentro de la biblioteca municipal había preciosos ejemplares (nunca sellados para préstamo en la ficha que viene en la contraportada de cada uno de los libros que se encontraban en ese recinto) acompañando a “un amigo” cuya misión era sustraer uno de dichos ejemplares mientras alguién mas distraía a la “sofisticada” y pueblerina bibliotecaria, para extraer alguno de estos ejemplares, para la buena fortuna del individio en cuestión, todo salió como fue planeado, menos una cosa… tuvo a bien encomendar en mis manos la guarda de dicho texto con el cuál quedé engolosinada y nunca devolví al actor intelectual de dicho robo y que aún reposa en una linda repisa azul al lado izquierdo de mi cama, el mencinado copy + paste arriba presente se encontraba en ese libro y ahora se los comparto y pues total: ¡Ladrón que roba a labrón¡
Ja! ps a ver que tal ta chido esto jiji pero ahi que agarrarle la ondita, besito pato